mamás exitosas: miriam zaga

Miriam Zaga, Cofundadora de Mora Mora, cadena de restaurantes basados en plantas, los cuales iniciaron por el interés de mejorar su alimentación, respetar a los animales y disminuir su huella ambiental.


En esta entrevista exclusiva para EVM, Miriam nos comparte cómo fueron sus inicios en el mundo del emprendimiento, y nos da un vistazo a su rol en la maternidad.


Cuéntanos un poco de ti.

Soy Miriam Zaga, tengo 32 años, les cuento un poco de como inicié Mora Mora. Todo comenzó hace 8 años justo cuando estaba acabando la carrera de Arquitectura. Este proyecto lo comencé con mi socio, en ese momento mi novio, ahora esposo, en donde descubrí los matices de trabajar con tu pareja, lo cual puede llegar a ser un reto, muy divertido, porque conoces a la persona de una manera diferente.


Siempre he sido una mujer que le gusta valerse por sí misma. Recuerdo que en prepa trabajé en diferentes lugares, hice varios emprendimientos a lo largo de mi formación escolar como la creación de anuarios, un negocio de diseño con viniles y proyectos de arquitectura, con el motivo de siempre estar creando.


Me gusta decir que la creatividad es mi guía, aunque suene un poco cliché, en cualquier situación, no solo en cosas tangibles o manualidades es lo que me mantiene viva, buscando la manera de solucionar problemas de la vida cotidiana implementando la creatividad.


Siempre he tenido la idea de que quería hacer algo mío, generar algo sólido y funcional para poder dedicarme totalmente a mi bebé cuando llegara el momento, lo más importante para mí era estar presente.


Mora Mora es mi primer bebé, sin ser mamá, porque claramente es algo muy diferente. Cuando empezamos fue por una necesidad tanto mía como de Daniel (Cofundador) sobre mejorar nuestros hábitos. Él empezó por un lado más de salud, mejorar su alimentación; para mí fue por respetar al planeta, especialmente a los animales porque soy amante de los perros. Tuvimos la oportunidad de trabajar en un restaurante que no era vegano en donde nos dimos cuenta de todas las malas prácticas y como el origen de la comida no es responsable. Con esta experiencia y la necesidad de generar un cambio positivo fue como empezó a surgir Mora Mora.



Lo hicimos 100% Daniel y yo, a mí me tocó la parte de branding, creativo, mercadotecnia, arquitectura, el local en general, y Daniel se metió más en la parte financiera y de números para que sea un negocio con forma y estructura.


¿En qué etapa o punto se encontraba tu negocio cuando emprendiste tu camino hacia la maternidad?

Lo empezamos a platicar en el año 2020. Tuvimos la fortuna de que nuestra bebé llegó muy rápido, en plena pandemia, lo cual me permitió tener un embarazo hermoso en donde pude conectar con lo maravilloso que es el proceso.


Simultáneo a mi embarazo, estábamos tratando de hacer algo para que Mora Mora no se sintiera cojeando, cuando llegara el momento de mi ausencia y también la de Daniel. Decidimos contratar a alguien que ocupará mi posición. Lo capacitamos lo más posible, todo esto fue vía Zoom, el cual consideramos un punto crítico de Mora Mora porque justo empezó la pandemia y tuvimos muchas pérdidas en el negocio. Aparte que nos lanzamos a ser papás, también lanzamos a la par el “Mora Market” porque sabíamos que los restaurantes iban a ser de los más golpeados en la pandemia, así que decidimos jugar a la ofensiva y lanzar nuestro súper en línea para convertirnos ya no solo en un restaurante basado en plantas, sino también una tienda de conveniencia bajo el mismo criterio. Sí fue mucho trabajo cuando estaba embarazada. Lo que nos hacía sentir más tranquilos es que teníamos un equipo sólido, ya que contábamos con socios con los cuales podíamos confiar al 100% y teníamos un equipo de operaciones en quienes también sabíamos que podíamos confiar, los “moristas”, que son quienes trabajan en las sucursales.


¿Cuál es el mayor reto que has enfrentado al experimentar la maternidad?

Mi bebé nació a las 30 semanas. Nos agarró totalmente de sorpresa, no estaba lista para dejar de encargarme de Mora Mora. Eso fue uno de los retos más grandes porque en este tipo de situaciones en la maternidad no tienes el control en absolutamente nada, tenía que soltar y estar presente porque mi cuerpo y mi bebé lo requerían. Confiar más que nunca en nuestro equipo, en que iban a seguir ejecutando y creando lo que hemos hecho durante 8 años; la verdad que la persona que se quedó en mi puesto fue increíble y le metió el corazón a Mora Mora y eso hizo totalmente la diferencia. En ese momento mi puesto era CMO (Chief Marketing Officer).


Estos 8 años antes de embarazarme, nos enfocamos en generar semillas y capacitar gente en la que podamos confiar. Al tener a mi bebé el reto más grande fue encontrar un balance entre mi rol en el negocio y el de mamá.


Cuando estaba embarazada nos encontrábamos en levantamiento de capital. Al dar a luz dos meses y medio antes, Daniel y yo tomamos la decisión de frenar la etapa de fundraising porque dependía totalmente de nosotros. Ha sido un proceso más largo de lo que es tomando en cuenta que durante la pandemia apostamos a crecer y evitar poner en riesgo lo que llevamos construyendo todos estos años.


¿Qué es lo que la gente no ve o sabe de lo que es ser madre y emprendedora?

Creo que lo que no ven de ser una mujer emprendedora o ser emprendedor en general es que piensan mucho en el “overnight success” y es algo que no existe. Es mucho trabajo y estar conectado con tu proyecto, no solo en cabeza sino también en alma porque Mora Mora no solo es un negocio, sino que es algo que en el fondo de nosotros creemos totalmente en este proyecto.


En mi caso particular considero que algo que no ve la gente es que dicen “¡Wow! Le estás poniendo un ejemplo increíble a tu hija al crear tu negocio, al ser una mamá emprendedora” son comentarios que recibo seguido, claro que me gusta escucharlos porque llevo trabajando mucho tiempo en eso, pero al mismo tiempo considero que la gente no se da cuenta la presión tan grande que es. Todos mis hijos van a tener mi apoyo incondicional, pero al mismo tiempo no quiero que sientan esta presión de tener que seguir el mismo camino que yo seguí.


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