La industria plant-based está acelerando una nueva generación de empresas mexicanas

El mercado plant-based en México superó los 75 mil millones de pesos en 2025. Pero para nosotros, la verdadera señal de crecimiento está en lo que se está construyendo alrededor de él: más conocimiento, especialización, innovación y capacidades productivas.

La siguiente etapa de la competitividad empresarial no dependerá únicamente de producir más, sino de desarrollar mejores capacidades industriales.

Desde la EVM estamos viendo cómo la economía basada en plantas comienza a reflejar este cambio en México, combinando investigación aplicada, formulación, manufactura especializada y cadenas de suministro con un mayor componente tecnológico.

Y esto es importante porque la relevancia económica del sector ya no se limita al crecimiento de una categoría de consumo.

Su evolución está dando origen a empresas que compiten a partir del conocimiento, la diferenciación y la capacidad para desarrollar soluciones que requieren una mayor especialización técnica.

Desde nuevos ingredientes y proteínas alternativas hasta cosmética, nutrición, empaques y comercio electrónico, el plant-based está ampliando la demanda de capacidades que hace algunos años tenían una presencia mucho más limitada en el mercado nacional.

Un producto puede activar toda una cadena de valor

Cuando hablamos de una empresa plant-based, es fácil pensar únicamente en el producto que finalmente llega al consumidor.

Pero detrás puede existir una cadena productiva mucho más compleja.

El desarrollo de un producto de origen vegetal puede involucrar productores agrícolas, laboratorios de formulación, fabricantes de ingredientes, operadores logísticos, especialistas en certificación, diseñadores de empaque, plataformas digitales y empresas de manufactura capaces de responder a requerimientos específicos de calidad, trazabilidad y desempeño.

Esto también está modificando la manera en que las empresas compiten.

El valor ya no se concentra exclusivamente en el producto final, sino también en el conocimiento acumulado durante su desarrollo: propiedad intelectual, investigación, procesos productivos, talento especializado y relaciones con proveedores capaces de escalar soluciones.

Ahí vemos uno de los efectos más interesantes de la economía basada en plantas: su capacidad para impulsar a las empresas a invertir en innovación aplicada, mejorar procesos, elevar estándares y construir ventajas competitivas que trasciendan el precio.

Un mercado de más de $75 mil millones de pesos

De acuerdo con estimaciones del sector, el mercado plant-based en México superó los 75 mil millones de pesos en 2025.

La cifra es relevante, pero creemos que hay que mirar más allá de ella.

La oportunidad no consiste únicamente en ampliar la cantidad de productos disponibles. Está también en aprovechar ese crecimiento para consolidar una base empresarial capaz de generar conocimiento, fortalecer proveedores nacionales y desarrollar soluciones con mayor potencial de escalabilidad.

Ya tenemos ejemplos dentro del ecosistema.

Empresas mexicanas como Güd, en la categoría de sustitutos lácteos; Benji Gourmet, en alternativas cárnicas; y Meathical, especializada en proteínas, muestran cómo la innovación puede ir más allá del lanzamiento de nuevos productos.

También implica construir capacidades empresariales, fortalecer cadenas de suministro y elevar la especialización industrial.

Ese es el tipo de empresas que necesitamos para consolidar el sector y fortalecer su competitividad.

Crecer también significa profesionalizarse

A medida que el mercado madura, competir también se vuelve más complejo.

Desarrollar un producto competitivo requiere investigación, validación, certificaciones, control de calidad, trazabilidad, propiedad intelectual y capacidad para responder a consumidores y compradores cada vez más exigentes.

Y esto abre oportunidades que van mucho más allá de las marcas que tienen contacto directo con el consumidor.

México necesita también proveedores especializados, fabricantes, desarrolladores de ingredientes, laboratorios, operadores logísticos y socios tecnológicos capaces de responder a las necesidades de esta nueva industria.

Conforme el sector crece, la oportunidad económica se distribuye entre más actores.

La oportunidad: que el conocimiento también se quede en México

Para lograrlo, la colaboración será fundamental.

Empresas, universidades, centros de investigación y proveedores tienen la oportunidad de trabajar conjuntamente para reducir tiempos de innovación, mejorar productos y desarrollar capacidades que permanezcan en nuestro país.

Porque existe una diferencia importante entre atender un mercado que está creciendo y construir una industria capaz de competir internacionalmente.

México puede limitarse a importar tendencias, ingredientes y tecnología.

O podemos participar en la creación de soluciones desarrolladas con propiedad intelectual, talento y manufactura nacionales.

Desde la EVM creemos que ahí está una de las grandes oportunidades para los próximos años.

¿Cómo deberíamos medir el crecimiento del plant-based?

El número de productos disponibles seguirá siendo relevante, pero ya no es suficiente para entender la madurez del sector.

También necesitamos preguntarnos:

¿Estamos formando talento?
¿Estamos generando investigación?
¿Tenemos proveedores cada vez más especializados?
¿Estamos desarrollando propiedad intelectual?
¿Nuestras empresas tienen capacidad para escalar y competir internacionalmente?

Las industrias que liderarán la próxima década no serán necesariamente aquellas que produzcan más, sino aquellas capaces de desarrollar más conocimiento alrededor de lo que producen.

Y la economía basada en plantas puede acelerar ese proceso en México.

Porque el plant-based no está cambiando únicamente lo que consumimos.

También puede ayudarnos a construir una nueva generación de empresas mexicanas: más especializadas, innovadoras, tecnológicas y capaces de competir desde el valor agregado y no solamente desde el costo.

Desde la EVM queremos ser parte activa de esa construcción, conectando a las empresas, especialistas y actores que necesitamos para fortalecer este ecosistema.

Si tu empresa forma parte de esta transformación, queremos conocerte. Súmate a la EVM y construyamos juntos la siguiente etapa de la industria plant-based en México.

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